viernes, 4 de marzo de 2011

SAGRADA FAMILIA (SALZILLO)

La Sagrada familia, es una escultura del S.XVIII, hacia 1735, pertenece a la 1ª Etapa de la vida de Francisco Salzillo que fue un escultor barroco español, considerado como el más representativo imaginero del siglo XVIII español y uno de los más grandes del Barroco. Salzillo se dedicó en exclusiva a la temática religiosa. Está situada en la capilla de la nave lateral derecha de la iglesia de San Miguel en Murcia y es una de sus primeras obras en las que está presente aún la influencia paterna.

La iconografía aquí presente fue algo común a partir del Renacimiento como devoción propia de la burguesía. La composición es originalísima, acaso inspirada en un cuadro anónimo que había en la iglesia de Santa Eulalia o en el que hubo en una sala del Palacio Episcopal de Murcia, ambos destruidos.

El grupo, concebido como una sacra conversazione (iconografía que ya se utilizó en el gótico y luego fue muy utilizada en el Renacimiento), se representa a la Virgen con el Niño y San José que reciben la visita de Santa Ana y San Joaquín (padres de la Virgen) todas las figuras giran en torno al Niño que sostiene María en sus brazos, describiendo actitudes propias de un ambiente místico y familiar. Los protagonistas aparecen en actitud de conversar, en esa doble visual salzillesca de aunar lo humano y lo divino. Salzillo es muy dado a representar escenas sagradas como situaciones cotidianas.

La composición sería en base piramidal, pero alargando la diagonal que parte de Santa Ana y llega a S. José (formaría un triángulo equilátero), agrupando a la izquierda a los varones y contrarrestando el mayor peso volumétrico de esta zona, con la imagen del

Es de pequeñas dimensiones, realizada en madera con la técnica del lienzo encolado, talla y policromía, aunque abundantes los tonos dorados, verdes, rosados y azules.

(Sólo son talla la cabeza, las manos y los pies, el resto es enlienzado.) A la policromía de intenso colorido, donde podemos también observar la técnica del estofado, por ejemplo la túnica de la Virgen, las mangas de los trajes… y el plegamiento de las telas. El brillo de las carnaciones y un expresivo lenguaje de manos y un notable juego de luces y sombras.

El lenguaje de las manos infunde en los personajes una sensación de movimiento que nos envuelve (que podemos observar sobre todo en la pierna de San Joaquín), Santa Ana dirigen sus manos hacia la figura central de María, parece ser también una especie de reverencia.

San Joaquín parece estar explicando algún asunto y Santa Ana induce a pensar que esta llamando al Niño a sus brazos. Por otra parte, María arrulla al Niño con gran delicadeza y san José, inclinado sobre una columna en que descansa un codo, apoya la barbilla en la mano. Sin duda, Salzillo domina la anatomía humana, el tratamiento de las manos y el cuello así lo demuestran.

La recuperación de la talla, realizada por el Centro de Restauración de la Región de Murcia, consistió en análisis UVA, exploración endoscópica, consolidación, limpieza físico-química, estucado, reintegración pictórica y barnizado final de protección. Durante el proceso de restauración de la talla se descubrió un documento manuscrito. Era un documento formado por cuatro pequeños fragmentos de distinto tamaño en soporte de papel escritos por ambos lados.

BALDAQUINO DE SAN PEDRO DEL VATICANO (BERNINI)

Esta imagen representa el Baldaquino de San Pedro Vaticano. Su autor es Bernini que contó con la ayuda de su padre y con la de Borromini, obedece a la estética barroca. El Baldaquino se localiza en la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma. El encargo fue hecho por el papa Urbano VIII.

El Baldaquino está realizado con placas de bronce sobredorado combinando elementos escultóricos y arquitectónicos, se trata de un enorme dosel concebido como un palio que cubre la tumba del apóstol San Pedro y se sitúa debajo de la cúpula renacentista de Miguel Ángel. Esta es una estructura a medio camino entre la arquitectura y la escultura sostenida por cuatro colosales columnas salomónicas de 14 m de altura, decoradas en fuste capitel, entablamento y el pedestal en el que reposan. El Baldaquino posee una altura total de 29 metros. Estas columnas están asentadas sobre pedestales y se inspiran en el templo de Salomón, de ahí la denominación de salomónicas, con lo que se quiere transmitir la continuidad del cristianismo. Sobre los entablamentos podemos ver decoración de soles y abejas, un símbolo de la familia Barberini a la cual pertenecía el papa que lo encargó. Bernini, aunque siempre se muestra clasicista, utiliza elementos barrocos adaptados a su nuevo estilo. Frente a la sobriedad renacentista, las líneas adquieren un carácter dinámico y efectos de sorpresa. El uso de orden gigante para las columnas es otro factor propio del barroco. Con esta estructura, Bernini imitaba los palios de las procesiones, sobre todo la de la canonización de Santa Isabel de Portugal.

Las columnas tienen capiteles compuestos y un entablamento cóncavo, disimulado con cabalgaduras que dan paso a cuatro volutas ascendentes unidas por un pequeño friso rematado por una bola del mundo y una cruz. Se trata de una obra entre escultura y arquitectura como hemos dicho anteriormente, que obedece al criterio artístico de Bernini, quien concebía la arquitectura desde postulados escultóricos y escenográficos.

La función de esta arquitectura es promover la devoción de los fieles y crear asombro, la maravilla y el encantamiento. Todo ello para crear un ambiente en el que el fiel se vea impresionado por lo magnífico de la obra.

Asimismo, el contraste del negro de la estructura, el dorado de la decoración y la blancura de la basílica, crea un gran efecto pictórico.

Lo realiza con una doble finalidad: por un lado que el altar no pierda su preferencia en las dimensiones colosales de la iglesia y por otro lado para llamar la atención sobre el elemento arquitectónico fundamental (la cúpula).

DAVID (BERNINI)

El David es una estatua realizada por Gian Lorenzo Bernini entre 1623 y 1624. Tiene tamaño real y está ejecutada con mármol. Pasó a formar parte de la colección de su principal mecenas, el Cardenal Scipione Borghese, y actualmente se expone en la Galleria Borghese. Pertenece al Barroco

Representa al futuro rey David, uno de los personajes del Antiguo Testamento, en la escena en que derrota al gigante Goliat lanzando una piedra con una honda. A pesar de la temática cristiana, esta estatua, entre otras de temas similares, sirve para rescatar el tema clásico de los jóvenes atletas griegos, los kouros.

En comparación con otras versiones pasadas del tema, como la famosa estatua el David de Miguel Ángel, se muestran cualidades paradigmáticas de la escultura del Barroco. Sobre la placidez clásica y renacentista, Bernini introduce emoción y dinamismo.

Al contrario que en obras más tempranas del artista, esta obra no presenta el mismo énfasis vertical. El cuerpo de la figura se muestra en el instante en que se dispone a tirar la piedra, los dos pies apoyados, el cuerpo medio girado. La figura está en tensión, el movimiento y la potencia están implícitos. La cara muestra concentración, con el ceño fruncido e incluso mordiéndose el labio inferior (Bernini hizo estudios fisionómicos delante de un espejo). Este David no es el guerrero perfecto e idealizado, sino uno muy humano esforzándose para lograr sus metas. Tras la figura, yacen varias armas descartadas, recordándonos que esta no es una batalla ganada a través de un armamento superior, sino de un esfuerzo físico. A sus pies, un arpa hermosamente tallada, que indica que David se convertirá en un poeta. La obra está concebida para ser colocada ante una pared, de manera que el punto de vista único permitiera percibir la intensidad máxima. Sus líneas expresivas, que contraponen pierna-cuerpo-cuello al giro de la cabeza y del brazo que sostiene la piedra en la honda, contribuyen a reflejar la tensión previa a la acción inminente (el lanzamiento de la piedra).

Recogiendo las características del estilo barroco nos centramos en relacionar la tensión y esfuerzo ya comentados, el movimiento que imprime la postura del cuerpo, los pies, los brazos, el juego de luces y sombras producto de esa postura forzada, del paño que cubre la entrepierna de David, el trepanado del pelo que marca los bucles y volumen de la cabellera. Recordar también la captura de la instantánea del lanzamiento.

Tampoco es típico de las esculturas anteriores de Bernini el representar un hombre, en otras obras como Apolo y Dafne elige modelos mucho más jóvenes y delicados.

El David de Donatello es una representación del héroe victorioso, que se yergue con confianza. En términos políticos, se trata de una metáfora de la Florencia que se vio a sí misma como el centro del apogeo artístico Italiano del Renacimiento. El David de Miguel Ángel representa el momento de la planificación, la tensión mental de la toma de una decisión: pasividad externa, pero una gran lucha interior. También lo podemos comparar con el Discóbolo de Mirón, el cual es una obra de marcada frontalidad, tiene poco desarrollo escultórico del pelo de la cabeza, pegado al cráneo, falta de expresividad del rostro, lo cual se contradice con la tensión del resto del cuerpo en un momento de máximo esfuerzo. La obra de Bernini, por otra parte, irradia un espíritu de batalla contrarreformista, y tal vez también la lucha de un joven artista por hacerse un hueco no sólo entre los escultores de su época, sino tratando de culminar la historia de la escultura renacentista.



ÉXTASIS DE SANTA TERESA-CAPILLA CORNARO (BERNINI)

ÉXTASIS DE SANTA TERESA (BERNINI)

Fechada entre 1645-1652. Se encuentra en la Capilla Cornaro, Iglesia de Santa Maria della Vittoria, Roma. Catalogada dentro del barroco italiano

Quizá esta sea la obra más representativa y emblemática de Bernini.

El cardenal Cornaro, le encargó remodelar el brazo izquierdo del crucero de la iglesia carmelita de Santa María della Vittoria a fin de convertirlo en su capilla funeraria. Aquí preparó un auténtico teatro para enseñar al mundo la irrefutable muestra de la santidad de Teresa (canonizada en el año 1622) y al tiempo para el lucimiento de su arte, que había sido tan injustamente tratado.

Santa Teresa aparece entre nubes, levitando, en éxtasis, se quiere representar lo celestial, los rayos están al fondo, nos presentan la luz divina. Los rayos son de bronce, hacen un contraste típico de Bernini cuando mezcla el bronce y el mármol.

La Santa está viviendo las más opuestas sensaciones de placer y dolor que se reflejan en su rostro y en las tortuosas líneas de plegados en que se resuelve su hábito. El ángel, por el contrario, define claramente una sonrisa de triunfo mientras cubre el pecho del que acaba de extraer el dardo.

Representa a Santa Teresa que fue mística y en uno de esos éxtasis se levantaba del suelo. Es justo el momento de recibir la llamada del Dardo. Es un tema simbólico. Es como si asistiéramos a la representación de un milagro o como si ambos flotasen, Santa Teresa deja caer inerme la mano, el pie y vuelve el rostro evadido de la realidad. Se representa la Gloria celestial y al mismo tiempo, la eterna gloria del arte que el autor nos muestra. La iconografía de Santa Teresa es de origen español, apareciendo representada aquí en el momento en que se siente atravesada por el dardo del amor divino, que porta un joven ángel. Se suelen hacer lecturas con relación entre el éxtasis místico y el acto o placer físico, el dardo en este caso simbolizaría el miembro viril. Existe contraste entre la cara de tranquilidad del ángel y ella en puro éxtasis.

El color de los mármoles, las pinturas y el dorado de los metales acentúan la riqueza cromática, se observa en la escena. Así como en toda la capilla que usa mármoles de colores. Los pliegues de la ropa producen una plasticidad a base de luces y sombras que se combina con la iluminación celestial realizada en bronce dorado. El sentido de teatralidad hace que las esculturas se conciban dentro de un marco. Se desarrolla el gusto del desnudo en la figura del ángel que aparece semidesnudo en comparación con los grandes ropajes de la santa.

La escultura barroca está llena de movimiento. Las figuras tienen movimientos exagerados y a veces tremendos. El movimiento de los ropajes abultados que se hinchan, pliegues muy gruesos, las telas se arremolinan por el arrebato interno de las figuras. Se intenta dar la sensación de textura diferente.En esta escultura habría que destacar la gran capacidad para conseguir las diferentes texturas en los ropajes contrastadas con la de la piel. La textura angulosa y variada de la toga de la monja, la mórbida del cuerpo del ángel, la esponjosa de las nubes..., buscando así recrear sensaciones pictóricas.

No hay que olvidar la escenografía y teatralidad que envuelve la escena: a los lados de la escena de la levitación se sitúan dos balcones con la familia Cornaro que asiste al instante que tiene lugar el acontecimiento.

APOLO Y DAFNE (BERNINI)

Esta escultura pertenece a Bernini y corresponde al estilo Barroco, siglo XVII. Realizada con mármol de tamaño natural. Representa a Apolo y Dafne, personajes pertenecen a un episodio de la Metamorfosis de Ovidio, el poema recoge historias y leyendas mitológicas sobre el tema de la metamorfosis. Los personajes aparecen idealizados dentro de los cánones de la belleza clásica y el conjunto transmite movimiento, los brazos de Dafne están alzados y la pierna izquierda de Apolo se dispara hacia atrás en plena carrera. Los cuerpos forman dos líneas curvas que se unen en el suelo. Bernini puso mucho interés en captar las expresiones de los rostros, mientras Dafne tiene expresión de terror, Apolo aparece con expresión compleja. Capta el instante de la transformación, característico del Barroco.

Representa el mito del Dios del sol Apolo y la ninfa Dafne. Cuentan que después de una disputa entre Apolo y el Dios del amor, este disparó una flecha de oro a Apolo que lo enamoró de la ninfa y a Dafne le disparó una flecha de plomo que causaba el rechazo amoroso. Apolo perseguía a Dafne hasta que ésta cansada de él pidió ayuda a su padre el Dios del río y la convierte en un laurel. Ese es el momento que se ve en esta escultura, la transformación de Dafne en laurel mientras Apolo intenta abrazarla. Se ven partes humanas y partes vegetales en las manos, el pelo y las piernas.

Las imágenes y la perspectiva de esta escultura varían según el lugar donde la mire el espectador. Desde algunos ángulos la figura de Dafne es casi humana mientras que desde otros se ve ya casi como un arbusto. La obra llama la atención por el dramatismo, el movimiento y el virtuosismo en el tratamiento de la piel y las texturas. Bernini se sentía orgulloso sobre todo del resultado del cabello de Dafne. El escaso ropaje con que se cubre a Apolo da sensación de movimiento al verse como queda atrás en la carrera del Dios. La técnica del trepanado se aprecia en los bucles de ambas esculturas formando un juego claroscuro. Las siluetas son estilizadas y delicadas, en contraste con las esculturas del Renacimiento que eran mucho más musculosas y voluptuosas.

Esta obra se encuentra actualmente en la Galería Borghese, en Roma.