lunes, 25 de octubre de 2010

LA GIRALDA

LA GIRALDA

La Giralda es el antiguo alminar de la mezquita original de los almohades, el único resto que sirve de campanario a la actual catedral hispalense.

El alminar se comenzó a construir con piedra reaprovechada en 1184 y no se completó hasta 1195. De planta cuadrada, llegó a tener más de 70 metros de altura. Con una cimentación en sillares, sustituido después por el ladrillo, se compone de dos torres superpuestas. Su prisma central está dividido en siete recintos cupulares iluminados por ventanas con arcos lobulados y de herradura. Entre ambos discurre la rampa de acceso, que conduce hasta la plataforma superior, coronada por una linterna y un campanario que agregaron los cristianos entre 1560-1568 con "el Giraldillo".

En la parte superior, las fachadas se dividen en tres secciones: la central se articula en ventanas gemelas; las laterales, sobre arcos ciegos, que se prolongan y cruzan formando rombos. Toda la composición se halla rematada, por cada lado, con un cuadro de diez arcos que descansan en columnas y capiteles.
La división entre las partes también es vertical: la zona central de las ventanas está flanqueada por dos paneles de ladrillos tallados dibujando rombos (paños de sebka), que arrancan de dos arcadas gemelas ciegas y están formados por la prolongación y el entrecruzamiento de los arcos. El remate está constituido por una arcada ciega de arcos dentados polilobulados que se entrecruzan y están montados sobre columnas.
Originariamente, el yamur constituía el auténtico coronamiento del alminar. Era una pequeña torre, cuya cúpula de cerámica sostenía una aguja con cuatro esferas de bronce dorado, que fue destruida por el seísmo en 1355.
El antiguo minarete guarda la mayor parte de su decoración original, sobre todo el prisma mayor, con ligeras reformas, que apenas modifican su organización primitiva.Por encima de una base de zócalo de ladrillo liso, la superficie de las paredes exteriores está decorada con un bello dibujo geométrico de ladrillo dentro de anchos recuadros rectangulares, un trenzado de rudas sobre las arcadas ciegas, entre las que aparecen ventanas gemelas.
La configuración definitiva, con su actual coronación, es obra de la reforma que el arquitecto cordobés Hernán Ruiz realizó en el siglo XVI, que recubrió el cuerpo superior para crear la galería en que se colgaron las campanas y levantaron otros tres más en disminución.
En 1568 se puso la estatua de bronce que actualmente se alza sobre la torre y que representa a la Santa Fe, de tres metros y medio de alta, con estandarte y una rama de palma entre las manos. La obra fue realizada por Bartolomé Morel.
La escultura presta su nombre a la construcción, puesto que el estandarte sirve de veleta y hace girar la figura con el viento. Y de ahí recibe el nombre popular de giraldilla, y la torre que la sustenta la Giralda.
La famosa Giralda, el alminar de la mezquita mayor, hoy torre de la catedral de Sevilla, se levanta todavía como un símbolo del ancestral poder de los almohades, y al tiempo constituye un emblema de la ciudad.

PATIO DE LOS LEONES



PATIO DE LOS LEONES (ALHAMBRA DE GRANADA):

El Palacio de los Leones forma parte del conjunto monumental de la Alhambra, surgida en el siglo XIII como castillo, más tarde se convirtió en un palacio y luego en una pequeña ciudad. El nombre de la alhambra viene dado por el color rojizo que tenían en su origen las paredes del recinto y de las torres.

En este monumental y bellísimo conjunto se pueden distinguir varias partes como la Alcazaba; el Partal, el Generalife, los dos palacios, el de Comares, en el que destaca Patio de los Arrayanes y la Torre de Comares.

El otro es el Palacio de los Leones, al que se llama así por la espectacular fuente de leones que se sitúa en el centro. El Palacio de los Leones se halla dispuesto en dirección este-oeste, su planta es rectangular aunque un poco irregular y se trata de una arquitectura principalmente abovedad, pues hay numerosas cúpulas y bóvedas. Sus dependencias se ordenan en torno a un patio central de crucero rectangular, en cuyo centro se dispone la ya mencionada fuente de los leones, rodeada por doce leones de mármol e inscripciones coránicas. Desde esta fuente salen cuatro canales de agua que llegan hasta las cuatro salas principales. Todo el patio queda rodeado de pórticos cuyas cubiertas a varias aguas se sustentan principalmente en muros y en menor medida en esbeltas y finísimas columnas individuales o agrupadas en grupos de dos, tres y hasta cuatro columnas. Estas columnas presentan los originales capiteles granadinos formados por dos cuerpos, uno inferior con decoración de cintas y otro sobrepuesto de forma cúbica; sobre éstos descansan arcos peraltados. Este patio tiene planta rectangular, con la originalidad de que los pórticos de los lados menores avanzan hacía la fuente. En estos pórtico de los lados menores se encuentran dos bellas salas: la Sala de los Reyes, en cuya bóveda elíptica aparecen representados los diez primeros reyes de la dinastía nazarí; y la Sala de los Mocárabes, llamada así por su abundante decoración a base de mocárabes. En los pórticos de los lados largos encontramos dos de las salas más bellamente decoradas de toda la Alhambra: la Sala de las dos Hermanas, y la Sala de los Abencerrajes, ambas con espléndidas bóvedas de mocárabes.

En este conjunto predomina la horizontalidad, pues su elevación no es considerable. Los materiales empleados son muy variados pero pobres en general, abunda el uso del estuco, la mampostería el yeso, las techumbres de maderas…; se trata de una arquitectura falsa, en la que la maravillosa decoración lo cubre todo. Es precisamente la decoración el elemento principal y más espectacular de este patio, todo está decorado, sin un espacio vacío (horror vacui), combinándose y alternándose a la perfección los tres elementos esenciales de la decoración islámica: el ataurique o decoración vegetal, la lacería o decoración geométrica y la decoración epigráfica, toda la Alhambra está rodeada de inscripciones árabes, la mayoría de ellas pertenecientes a poemas. De hecho se ha llegado a decir que la alhambra es un gran libro de lujo, pues sus muros funcionarían como las páginas de mismo. Una de las inscripciones más singulares aparece rodeando la Fuente de los Leones, y se trata de un bello poema que hace referencia a la importancia del agua.

Al referirnos al agua no podemos olvidar la importancia que ella tiene en toda la Alhambra. Muchos estanques y fuentes de gran belleza como decoración y recuerdo del desierto.

sábado, 23 de octubre de 2010

CASTILLEJO DE MONTEAGUDO



PLANTA CASTILLEJO MONTEAGUDO

PLANTA DEL CASTILLEJO

El Castillejo de Monteagudo situado en un altozano que domina el valle fértil del río Segura, fue construido en época post-almorávide del reino de Murcia (1145-1172), realizado en piedra y adobe , y estuco para decoración.

Tras la desintegración del estado almorávide en 1145, en Murcia, como en otros muchos lugares de Al-Andalus, se alzó con el poder Ibn Mardanis, llamado Rey Lobo por los cronistas castellanos, que gobernó un pequeño reino independiente entre 1147 a 1172, y ofreció una feroz resistencia a las tropas almohades. Tanto es así que sólo después de su muerte, en 1172, éstas pudieron conquistar la región murciana. Un siglo más tarde fue corte y morada, durante la primavera de 1257, de Alfonso X el Sabio.


El castillo y el palacio de Monteagudo formaban parte del mismo programa de construcción, que pretendía a la vez asegurar la defensa del territorio y ofrecer a Murcia la imagen de una ciudad que acoge la sede del poder político. Este edificio es, sin contexto, el más representativo de la arquitectura mardanisí. El conjunto agrupaba una propiedad palatina que comprendía un castillo y un palacio, y era el centro de una explotación agrícola (rahal) que contenía un acueducto y una cisterna a cielo abierto al oeste que, además de la irrigación, podía utilizarse durante festividades, en el marco de la vida del palacio. Esta organización recuerda absolutamente la de las grandes explotaciones terrícolas de la estepa siria en la época omeya.

El castillo se compone de tres plataformas y un recinto superior dotado de una muralla al norte, característico de las fortificaciones mardanisíes. Existente quizás desde una época anterior, fue en todo caso reconstruido en el siglo XII.

El palacio, conocido con el nombre de castillejo, es una construcción de planta rectangular rodeada de una muralla organizada en torno a un gran patio central rodeado de varias estancias, rasgo habitual de la arquitectura residencial islámica. Presenta sin embargo innovaciones importantes para la historia de la arquitectura andaluza. Es efectivamente el primer ejemplo de patio completado al norte y al sur por dos alcobas situadas en el centro de un torreón central, creando una disposición en T adaptada a la función de aparato de estas salas. El predecesor directo de este esquema parece ser el palacio de ‘Alî ibn Yûsuf en Marrakech, incluso si la presencia en los lados norte y sur de estanques y no de pabellones que determinan el eje principal de la planta tienen una relación evidente con los edificios de Madînat al-Zahrâ’ y de la Aljafería de Zaragoza. Este esquema encuentra paralelismos en el palacio zirí de Ashir (Argelia, siglo X), en la Qala de los Banū Hammad (Argelia, 1007 - 1008) y en la Ziza y la Cuba de Palermo (Sicilia). Es probable que las torres tuvieran una función de mirador, constituyendo así el ejemplo más claro del origen de las torres habitables de la arquitectura nazarí. En cuanto a los torreones de las esquinas, separados del sector oficial, se componen de pequeñas habitaciones repartidas en torno a un patio, que corresponderían con zonas destinadas a la vida privada.

Las características del arte mardanisí fueron establecidas gracias al estudio de este monumento: se encuentran numerosos edificios diseñados como recintos fortificados que reproducen la fórmula de los ángulos que entran en las esquinas.

Los vestigios conservados de la decoración arquitectónica se inscriben en la tradición almorávide: artesonados pintados, actualmente perdidos, decoraban las salas norte y sur; fragmentos de decoración de estuco, repartidos entre el Museo de Murcia y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, completaban la decoración. En uno de estos fragmentos se representa una mano cerrada empuñando un tallo que da origen a una composición vegetal, que podría ser una alusión a la generosidad del soberano, que los poetas comparan a menudo con la rama que florece y produce frutos. Este tema iconográfico está presente en decoraciones tan variadas como la del palacio omeya de Jericó, de la sala de las Dos Hermanas de la Alhambra y en diversos edificios almohades y mudéjares, como la capilla de la Asunción en el claustro de las Huelgas de Burgos, el patio de las Doncellas en el palacio de Pedro I del Alcázar de Sevilla y la sinagoga del Tránsito en Toledo.

La decoración vegetal retoma igualmente la palma asimétrica almorávide. Una gran innovación reside sin embargo en la nueva utilización de la epigrafía cursiva en la decoración arquitectónica.



DOCUMENTALES PUEBLOS DE MURCIA (HISTORIA).

ALEDO, BASTIDA DE TOTANA, BEGASTRI,CARTAGENA, CIEZA,FORTUNA, MAZARRÓN, MULA...

viernes, 22 de octubre de 2010

LA FLAUTISTA. PALACIO REY LOBO









Se trata de una adaraja perteneciente a una cúpula de mocárabes datada en las segundas taifas (1147-1172), es una pintura al temple sobre estuco.

Fue descubierto en 1985 en la excavación arqueológica realizada en el antiguo refectorio del monasterio de Santa Clara la Real de Murcia. Se localizó en los niveles correspondientes al palacio de Ibn-Mardanish.

La cúpula de mocárabes estaba decorada de motivos vegetales, geométricos y figurados. Entre los últimos hay una representación femenina que toca un instrumento musical de viento. Su estado de conservación impide contemplarla en su totalidad. Por tal motivo no se puede precisar si estaba sentada o si formaba parte de una escena con más personajes. Del rostro se aprecian bien los ojos-grandes y almendrados-, la nariz y dos manchas redondas de color rojo que destacan expresivamente las mejillas. El cuello, el hombro derecho y la mano izquierda, con la que se sujeta el instrumento, son los otros rasgos anatómicos que se han conservado. Viste una túnica rojiza, de manga corta, cuyos pliegues han sido representados mediante trazos más oscuros.

En esta pintura se observan los trazos oscuros que perfilan el contorno del rostro, los colores aplicados sobre el estuco no crean volúmenes sino una pintura plana, un poco idealizada puesto que los redondeles nos hace identificarla con una fémina, la mano que sujeta el instrumento que tañe está descompensada en tamaño respecto a las dimensiones de la figura, la mirada viva de los ojos que no mira al espectador si no que desvía la mirada en otra dirección mientras coge delicadamente el mízmar, se podría relacionar con la pintura románica contemporánea que destaca por desarrollar una pintura plana, sin volumen ni perspectiva, así como reflejar unos rostros enmarcados por trazos negros y con mofletes que recuerdan que interesa más el fondo que la forma, interesa lo que se quiere transmitir y no el aspecto físico de la figura representada en el caso del Pantocrátor de San Clemente de Tahull, si bien difiere de él por sus formas dulces y delicadas.

No es extraño que el emir Ibn Mardanis utilizara en su palacio los viejos temas iconográficos que expresaban el poder del soberano mediante escenas festivas, en las que se mezclan músicos (flautistas y tañedores de laúd), bebedores y personajes sentados “a la turca” con una vara o un bastón. En su palacio campestre de Monteagudo se ha identificado otra representación del poder del soberano consistente en un puño que sujeta un tallo, clara alusión a su generosidad. Estas escenas están dentro de un ciclo temático musulmán arraigado por todo el Oriente musulmán: en un palacio omeya aparece un flautista con un tañedor de laúd. El instrumento representado debió de estar muy arraigado en Al-Andalus y aún hoy sigue empleándose en el Norte de África; se trata del mizmar y está compuesto por un tubo cilíndrico con lengüeta, terminado en campana cónica, con seis u ocho perforaciones y suele contar con un cordel o cadeneta sujeto al disco de la boquilla y a la campana. El Corán contraviene la representación figurativa en los edificios religiosos, sin embargo no en edificios civiles como palacios, aparecen pinturas con figuras humanas o figuras animales; en la Alhambra de Granada con el Patio de los Leones o Medina Azahara en Córdoba tenemos ejemplos que lo atestiguan.

ADARAJA:

Una adaraja es una piedra o ladrillo superpuesto que se pone en el muro, destinado a servir de trabazón y puede referirse a:

  • Cada uno de los dentellones que se forman en la interrupción lateral de un muro para su trabazón al proseguirlo.
  • Cada una de las piedras salientes que se dejan en la parte superior de un muro o pared para que formen el arranque de un arco o bóveda. Asimismo se dejan adarajas en los vanos de las paredes de ladrillo para que agarre el yeso con que se hacen los ángulos entrantes de las esquinas.
  • La punta saliente que deja alternativamente en los artesonados de estilo morisco de los techos de alfarjes y forma principalmente la vid de los racimos.
  • Cada uno de los elementos que componen una decoración de mocárabes.

VIDEO DE ARTE MUSULMAN

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