sábado, 23 de octubre de 2010

PLANTA CASTILLEJO MONTEAGUDO

PLANTA DEL CASTILLEJO

El Castillejo de Monteagudo situado en un altozano que domina el valle fértil del río Segura, fue construido en época post-almorávide del reino de Murcia (1145-1172), realizado en piedra y adobe , y estuco para decoración.

Tras la desintegración del estado almorávide en 1145, en Murcia, como en otros muchos lugares de Al-Andalus, se alzó con el poder Ibn Mardanis, llamado Rey Lobo por los cronistas castellanos, que gobernó un pequeño reino independiente entre 1147 a 1172, y ofreció una feroz resistencia a las tropas almohades. Tanto es así que sólo después de su muerte, en 1172, éstas pudieron conquistar la región murciana. Un siglo más tarde fue corte y morada, durante la primavera de 1257, de Alfonso X el Sabio.


El castillo y el palacio de Monteagudo formaban parte del mismo programa de construcción, que pretendía a la vez asegurar la defensa del territorio y ofrecer a Murcia la imagen de una ciudad que acoge la sede del poder político. Este edificio es, sin contexto, el más representativo de la arquitectura mardanisí. El conjunto agrupaba una propiedad palatina que comprendía un castillo y un palacio, y era el centro de una explotación agrícola (rahal) que contenía un acueducto y una cisterna a cielo abierto al oeste que, además de la irrigación, podía utilizarse durante festividades, en el marco de la vida del palacio. Esta organización recuerda absolutamente la de las grandes explotaciones terrícolas de la estepa siria en la época omeya.

El castillo se compone de tres plataformas y un recinto superior dotado de una muralla al norte, característico de las fortificaciones mardanisíes. Existente quizás desde una época anterior, fue en todo caso reconstruido en el siglo XII.

El palacio, conocido con el nombre de castillejo, es una construcción de planta rectangular rodeada de una muralla organizada en torno a un gran patio central rodeado de varias estancias, rasgo habitual de la arquitectura residencial islámica. Presenta sin embargo innovaciones importantes para la historia de la arquitectura andaluza. Es efectivamente el primer ejemplo de patio completado al norte y al sur por dos alcobas situadas en el centro de un torreón central, creando una disposición en T adaptada a la función de aparato de estas salas. El predecesor directo de este esquema parece ser el palacio de ‘Alî ibn Yûsuf en Marrakech, incluso si la presencia en los lados norte y sur de estanques y no de pabellones que determinan el eje principal de la planta tienen una relación evidente con los edificios de Madînat al-Zahrâ’ y de la Aljafería de Zaragoza. Este esquema encuentra paralelismos en el palacio zirí de Ashir (Argelia, siglo X), en la Qala de los Banū Hammad (Argelia, 1007 - 1008) y en la Ziza y la Cuba de Palermo (Sicilia). Es probable que las torres tuvieran una función de mirador, constituyendo así el ejemplo más claro del origen de las torres habitables de la arquitectura nazarí. En cuanto a los torreones de las esquinas, separados del sector oficial, se componen de pequeñas habitaciones repartidas en torno a un patio, que corresponderían con zonas destinadas a la vida privada.

Las características del arte mardanisí fueron establecidas gracias al estudio de este monumento: se encuentran numerosos edificios diseñados como recintos fortificados que reproducen la fórmula de los ángulos que entran en las esquinas.

Los vestigios conservados de la decoración arquitectónica se inscriben en la tradición almorávide: artesonados pintados, actualmente perdidos, decoraban las salas norte y sur; fragmentos de decoración de estuco, repartidos entre el Museo de Murcia y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, completaban la decoración. En uno de estos fragmentos se representa una mano cerrada empuñando un tallo que da origen a una composición vegetal, que podría ser una alusión a la generosidad del soberano, que los poetas comparan a menudo con la rama que florece y produce frutos. Este tema iconográfico está presente en decoraciones tan variadas como la del palacio omeya de Jericó, de la sala de las Dos Hermanas de la Alhambra y en diversos edificios almohades y mudéjares, como la capilla de la Asunción en el claustro de las Huelgas de Burgos, el patio de las Doncellas en el palacio de Pedro I del Alcázar de Sevilla y la sinagoga del Tránsito en Toledo.

La decoración vegetal retoma igualmente la palma asimétrica almorávide. Una gran innovación reside sin embargo en la nueva utilización de la epigrafía cursiva en la decoración arquitectónica.



No hay comentarios:

Publicar un comentario