viernes, 14 de enero de 2011
COLISEO
Es un gran anfiteatro de la época del Imperio romano, construido en el siglo I en el centro de la ciudad de Roma. Originalmente era denominado Anfiteatro Flavio, en honor a la Dinastía Flavia de emperadores que lo construyó. La fachada se articula en cuatro órdenes, cuyas alturas no se corresponden con los pisos interiores. Los tres órdenes inferiores los forman 80 arcos sobre pilastras, y con semicolumnas adosadas que soportan un entablamento puramente decorativo: en el primero el dórico, en el segundo jónico y en el tercero el corintio. El cuarto lo forma una pared ciega, con pilastras adosadas, y ventanas en uno de cada dos vanos. Las comunicaciones entre cada piso se realizaban a través de escaleras y galerías concéntricas generadas por bóvedas de cañón, arcos de medio punto y bóvedas de arista El interior del edificio esta formado por un enorme graderío que rodea la arena. El Coliseo contaba con una cubierta de tela desplegable accionada mediante poleas que protegía a los espectadores del sol que era desplegada por los marineros del puerto de Ostia. El terreno de juego era un óvalo de 75 por 44 metros, y en realidad era una plataforma construida en madera y cubierta de arena. Todo el subsuelo era un complejo de túneles y mazmorras en el que se alojaba a los gladiadores, a los condenados y a los animales. El suelo disponía de varias trampillas y montacargas que comunicaban con el sótano y que podían ser usadas durante el espectáculo. El plano de la arena tenía un completo sistema de drenaje, conectado a cuatro imponentes cloacas. Se ha sugerido que obedecen a la necesidad de evacuar el agua tras los espectáculos navales. Sin embargo parece ser que ya Domiciano, abandonando la idea de la naumaquia, pavimentó las cloacas y colocó en la arena los montacargas para los combates de gladiadores. La cubierta de madera ya no se conserva, con lo que todo el laberinto subterráneo permanece hoy al aire libre. Los materiales de construcción utilizados eran el ladrillo, travertino y toba utilizando el opus caementicium. El Coliseo se usaba para peleas de gladiadores así como una gran variedad de eventos. Los espectáculos, llamados munera, siempre eran patrocinados por ciudadanos en vez de por el Estado. Tenían un fuerte elemento religioso pero también eran una demostración de poder e influencia familiar, y resultaron ser increíblemente populares en la plebe
En la actualidad el Coliseo es sin duda uno de los grandes atractivos turísticos de Roma. Ha sido llevado al cine en múltiples ocasiones. En 1980, la Unesco declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo, Patrimonio de la Humanidad
ARCO DE TITO
Este arco se sitúa encima de la vía Sacra, enfrente al Coliseo, dando entrada al Foro. Se trata de un arco simple, de un solo vano, de planta rectangular, aunque sus lados no son muy desiguales. La combinación arco-dintel se consigue mediante enjutas, que se sitúan en un plano inferior, rehundidas respecto al resto de la construcción. Se levanta sobre un podium elevado, en el que se asientan en cada lado dos columnas de orden compuesto en las que se sitúan sendas hornacinas rectangulares de pequeño tamaño. En el ático superior se recoge la dedicatoria al general Tito. Este arco se construyó en la época del emperador Vespasiano, para conmemorar la victoria de su hijo Tito, sobre los judíos en el año 70 de nuestra era, culminada con la toma de Jerusalén y la destrucción de su templo.
En los relieves del friso y las enjutas se muestra la preparación de la campaña. El interior abovedado nos presenta la gloria de la victoria. A un lado, el desfile triunfal de las legiones romanas transportando el botín del templo de Salomón, como el candelabro de los siete brazos o la mesa de los sacrificios. También se representa el escudo y el nombre de la legión vencedora. En el lado opuesto, aparece el general Tito en su cuádriga, acompañado de sus generales, precedido por dos figuras, la que porta casco y lleva las riendas parece ser la personificación de Roma, y la otra un genio desnudo, podría representar al Senado o al Pueblo romano.
Es una obra arquitectónica romana civil, conmemorativa, realizada por la dinastía Flavia en el siglo I, concretamente en el año 81 después de Cristo. Pertenece por tanto, al estilo clásico imperial. No se conoce el autor ya que en la arquitectura romana permanece el nombre del mecenas o comitente, puesto que el artista no goza de ninguna consideración social.
Junto con la columna conmemorativa, el arco de triunfo es también otro edificio conmemorativo que es un aporte propio del arte romano. Dentro de la tipología de arcos de triunfo existen de tres o cuatro vanos o pórticos, estaban culminados con una cuadriga que simbolizaba al emperador entrando triunfal tras la victoria. Como ejemplos tenemos el arco de Septimio Severo con tres vanos y el de Cáparra (España) de cuatro y supone una excepción.
COLUMNA TRAJANA
Se trata de una columna exenta, de 30 metros de altura y decorada con relieves que conmemoran la conquista de la Dacia por el emperador, creada por Apolodoro de Damasco. Además de la función conmemorativa, este monumento cumplió una función funeraria al recibir en el interior del basamento la urna con las cenizas del emperador, hoy día, perdidas. La estatua de Trajano de bronce coronaba la columna, hoy día, desaparecida al haber sido sustituida en el siglo XVI por una estatua de San Pedro, también llegó a proyectarse un águila como símbolo del imperio.
Fue construido con las riquezas que se obtuvieron con la integración de los dacios a los límites del imperio, tiene la misma altura que la colina que existía en el foro antes de su establecimiento en el foro de Trajano.
Como ya hemos comentado nos encontramos ante un monumento original romano, la columna conmemorativa, que surge como fruto del deseo de dejar constancia histórica de determinados acontecimientos, en este caso la conquista de la Dacia por el emperador Trajano, la última gran conquista del Imperio Romano. A lo largo de su enorme fuste, que alcanza los 30 metros de altura, un relieve helicoidal continuo va narrando las distintas etapas de la conquista de este territorio desde abajo hacia arriba. Cabe destacar el rigor narrativo que se observa en el realismo con el que se representan uniformes, armamento’, instrumentos bélicos, distribución de las tiendas en el campamento, los quehaceres de los soldados en rutinas cotidianas, así como el orden cronológico de los distintos momentos de la guerra, comenzando por el cruce del río Danubio, que aparece personificado como un hombre barbudo que observa a las legiones cruzando por un puente de barcas, continuando por las campañas de asedio, construcción de murallas, hasta finalizar con la rendición de los dacios al emperador.
Estamos ante uno de los mejores ejemplos de relieve históricos que es un género escultórico genuinamente romano fruto de su deseo de gloria terrenal y de dejar constancia de sus triunfos y éxitos militares, con una finalidad evidentemente propagandística; los griegos no hicieron nada de esto por lo que supone una innovación y aporte particular al arte.
A nivel técnico destacar el realismo de los relieves, la isocefália de los personajes esculpidos, la utilización del medio y bajo relieve que no consigue una total perspectiva como sucede en la columna de Marco Aurelio; lo que si utiliza en la superposición de figuras, los escorzos y movimientos contorsionados de las figuras para crear efectos de profundidad.
Los emperadores se beneficiarán de la propaganda política no solo a través de los relieves históricos de la columna conmemorativa si no también a través del arco de triunfo y otras estatuas del emperador en busto o bulto redondo para ser difundidas por todo el imperio.
AUGUSTO DE PRIMA PORTA

La estatua que vamos a comentar recibe el nombre de Augusto de Prima Porta por el lugar donde fue hallada a mediados del siglo XIX. Esta obra de bulto redondo realizada en mármol se trata de una copia realizada tras la muerte de Augusto de un retrato original en bronce. Esta copia fue hallada en la Villa de Prima Porta a las afueras de Roma, donde residió Livia, la viuda del emperador.
El Augusto de Prima Porta se inspira claramente en el Doríforo de Policleto como se puede observar tanto en las proporciones de la escultura como en la posición que adopta al apoyar el peso del cuerpo sobre la pierna derecha mientras dobla y retrae la izquierda (contrapposto). De unos dos metros de alto, está realizada en mármol y se cree que es una copia o un duplicado de un original perdido que debió fundirse en bronce cuando ya el emperador había fallecido. Nos muestra a Octavio como thorachatus, es decir como un jefe militar que porta una coraza. Las escasas muestras de pintura que aún conserva la estatua han permitido suponer que, originariamente, se encontraba completamente policromada.
Nos muestra a Augusto en el momento de dirigir a una arenga a las tropas puesto que mira al frente y extiende su brazo dirigiéndose a su ejército. Es evidente el atuendo militar, aunque observamos también la presencia del manto consular, recogido en amplios pliegues en torno a la cintura del personaje con la mano izquierda sostiene el bastón consular. Completan la escultura, contribuyendo a darle estabilidad, sendas imágenes de un delfín y un pequeño Cupido, alusiones a la inmortalidad que se presupone alcanzará el pacificador del Imperio.
No puede negarse que el autor de la estatua original fuese romano, porque evidencia en la obra su interés por mostrar un verdadero retrato del personaje, los rasgos de Augusto como su típico flequillo o la disposición general de su rostro, están aquí claramente definidos. Sin embargo, el escultor trabajaba dentro de los cánones helenísticos con cierta idealización del rostro (no hay un retrato fiel sino que ha sido retocado y favorecido ya que se inmortaliza la imagen de un semidios)
El Augusto de Prima Porta ciertos elementos de idealización, tales como el hecho de presentar al emperador descalzo (al modo de los héroes griegos) o la presencia de Cupido, vemos aquí a un emperador romano, a un jefe militar, pero también a un personaje inmortal.
Por otra parte, detengámonos en los relieves de la coraza imperial. Todos ellos aluden precisamente a las glorias que el gobierno de Augusto ha deparado a Roma: el triunfo de sus legiones y la Pax romana, donde, bajo la representación de la bóveda celeste aparece Tiberio, hijo de Livia e hijastro y sucesor de Augusto, recibiendo de los partos las águilas e insignias arrebatadas a las legiones romanas al mando de Craso. Así mismo, a ambos lados aparecen representadas las alegorías de las dos provincias incorporadas recientemente al Imperio como eran la hispania (a la izquierda) y la Galia(a la derecha). En la parte inferior se observa a la Madre Tierra con Rómulo y Remo y el cuerno de la Abundancia, escoltados por Apolo y Diana. Así mismo bajo los pies de Augusto aparece una representación de Cupido cabalgando a lomos del delfín (alegoría de Venus).
En definitiva, tenemos en este Augusto de Prima Porta una excelente muestra del tipo de obras que producían los escultores romanos dedicados a exaltar las glorias de su emperador.
Conclusión: Con esta Obra se inician los retratos imperiales como elementos de difusión de la imagen del emperador, tiene finalidad de propaganda política.
María José Alcaraz García, 2º A, Bch
