jueves, 4 de noviembre de 2010

DUDA DE SANTO TOMÁS (CLAUSTRO DE SILOS)




Se trata de un relieve que se encuentra decorando uno de los machones de un pilar del claustro de Santo Domingo de Silos, Burgos. Construido entre 1085 y 1100 hay que atribuir su decoración escultórica, distribuida en los capiteles y pilares del claustro, en torno a la misma fecha por lo tanto perteneciente al arte Románico castellano-leonés.

Nos encontramos ante uno de los relieves que decoran los pilares de las esquinas del claustro. Realizado en piedra se trata de un bajo relieve de temática religiosa pues narra el momento en el que Jesús resucitado aparece entre los apóstoles para mostrar sus heridas ante Tomás quién, incrédulo, procede a introducir su mano dentro de la llaga del costado de Cristo.

La escena aparece enmarcada por un arco de medio punto sobre columnas situándose fuera edificios y músicos. En el interior de dicho arco aparecen tres filas de figuras con cinco, cuatro y cuatro respectivamente situadas, en un intento torpe de perspectiva, una sobre otra. Destaca la figura de mayor tamaño de Cristo, a quien también identificamos por su nimbo cruciforme. De modelado suave, la ropa aparece pegada al cuerpo y los pliegues apenas se insinúan con ligeras incisiones. Las figuras de los apóstoles y del mismo Cristo destacan por su hieratismo, frontalidad y ausencia de expresión en los rostros, dirigiendo los apóstoles su mirada hacia Cristo y Tomás que protagonizan la escena. En un intento de dotar de movimiento a las figuras, éstas adoptan la actitud convencional de cruzar las piernas situando los pies de puntilla.

Cabe igualmente comentar el nulo interés del escultor por la fidelidad del natural como puede observarse en el cuerpo semidesnudo de Cristo así como en el modelado del brazo que levanta para dejar visible el costado.

Nos encontramos ante una obra que reúne las características esenciales del románico. Estas características (hieratismo, frontalidad, ausencia de perspectiva, antinaturalismo e inexpresión) muestra la evolución que había seguido la escultura tras la desaparición del Imperio Romano, alejándose cada vez más de lo que había sido el clasicismo primando el interés narrativo y principalmente didáctico sobre la veracidad y realismo de la escena representada. Los pilares del claustro de Silos narran distintos pasajes de la muerte y resurrección de Cristo con una clara finalidad didáctica que llevase a meditar sobre la resurrección y la necesidad de la fe, de la que Tomás careció, para encontrar la salvación.

La escultura románica va a evolucionar a lo largo del siglo XI hacia un naturalismo cada vez mayor que se manifestará gradualmente en la expresión de vida cada vez mayor de las esculturas, el desarrollo de los plegados cada vez más voluminosos e independencia cada vez mayor de la escultura con respecto al marco arquitectónico como será visible en el conocido como "Pórtico de la Gloria" de la Catedral de Santiago de Compostela, obra casi un siglo posterior a la que hemos comentado.


PÓRTICO DE LA GLORIA (PROFETAS)

EXTERIOR SANTIAGO COMPOSTELA.PORTADA ROMÁNICA (DIBUJO)

PÓRTICO DE LA GLORIA (DIBUJO)

PÓRTICO DE LA GLORIA


COMENTARIO:

La imagen que vamos a comentar es el Pórtico de la Gloria, se localiza en la fachada principal de la catedral de Santiago de Compostela, forma parte del nártex de la iglesia (nártex es el espacio a los pies de las iglesias paleocristianas en donde escuchaban misa aquellos que no estaban bautizados). Es un relieve realizado en granito que en algunos casos las figuras parecen de bulto redondo..

Su autor es el maestro Mateo, conocemos su nombre por una inscripción en el dintel que soporta el tímpano. Es un pórtico de estilo románico realizado por el Maestro Mateo y sus colaboradores por encargo del rey de León Fernando II, entre1168 y 1188.

Está constituido por arcos de medio punto que se corresponden con cada una de las tres naves de la iglesia, sustentados por gruesos pilares con columnas adosadas. El arco central es el mayor es el único que posee tímpano y está dividido por una columna central, el parteluz, con la figura de Santiago.

El arco central, único que presenta tímpano, está dividido en dos por el parteluz. La disposición del tímpano está basada en la descripción de Cristo que hace el evangelista San Juan en el Apocalipsis. En el centro, muestra el Pantocrátor (Dios todopoderoso), con la imagen de Cristo en Majestad, mostrando en las manos y en los pies las heridas de la crucifixión. La postura y ropaje parecen reflejar las heridas, su carácter humano, que sufre y muere. Arriba, junto al trono, dos pequeños ángeles echan incienso. Rodeando a Cristo, los Tetramorfos con las figuras de los cuatro evangelistas con sus atributos: a la izquierda, San Juan y el águila, arriba, y San Lucas con el buey, debajo; y a la derecha, San Mateo, arriba, y San Marcos y el león, abajo. Los cuatro evangelistas parecen estar escribiendo los Evangelios apoyándose en su animal simbólico pero San Mateo lo hace sobre un cofre en lugar de estar representado por un ángel.

El tímpano central se corona con una arquivolta en la que aparecen sentados los 24 ancianos del Apocalipsis, en representación de cada una de las 24 clases sacerdotales del antiguo Templo de Jerusalén, portando cada uno un instrumento musical, como preparando un concierto en honor de Dios. Dos de ellos no tocan ningún instrumento. La forma en la que el Maestro Mateo representa a Jesucristo rompe con la visión apocalíptica medieval que imperaba hasta entonces. Quiere mostrar un Dios más humano y menos justiciero y lejano, y por eso refleja a Dios con las heridas en manos y pies, y a los ancianos del Testamento parecen reír y conversar entre ellos. Da muestras de ser un románico tardío ya que se trata a los personajes de forma individualizada, sin frontalidad y rigidez propias del románico pleno, los vestidos y los gestos avanzan el Gótico.

En el parteluz hay que empezar por la descripción de la figura sedente de Santiago Apóstol, con el bastón de peregrino. En las columnas de la puerta central, así como en las dos puertas laterales, aparecen representados apóstoles, profetas y otras figuras. Todos ellos están coronados con su respectivo capitel en el que se representan diferentes animales.

En la columna de la izquierda, y comenzando por la que mira al apóstol Santiago, vemos las figuras de los profetas del Antiguo Testamento Moisés, con las Tablas de la Ley; Isaías, con el bastón; Daniel y Jeremías, con barba; todos ellos sujetan un cartel en el que está escrito su nombre. El arco de la puerta derecha representa el Juicio Final. Carece de tímpano, como el de la izquierda, eliminado quizá por orden de un obispo en alguna restauración.

El pórtico en esta catedral fue algo muy importante y destacando tanto por la leyenda explica la sonrisa en el rostro del profeta Daniel en el hecho de que ante él está una estatua de una mujer de grandes pechos. También hay quien identifica esa figura con el ángel de Reims. Este pórtico es el precedente del Gótico por las novedades introducidas: naturalismo en las figuras, el dinamismo y la expresión de las figuras (están como en conversación al girar sus rostros y sonríen), estuvo policromado como otras obras románicas ya que quedan algunos restos que lo testifican.

Maria Jose Alcaraz García,2ºA, Bch




COMENTARIO:

La estructura arquitectónica del pórtico consiste en tres plantas superpuestas: la cripta, que simboliza el mundo terrenal; el pórtico propiamente dicho, que constituía la puerta de entrada occidental a la catedral y que permaneció abierto al exterior durante la Edad Media, y en el que se representa la Jerusalén celeste; y la última planta era la tribuna, que por medio de un rosetón posibilitaba que estuviera iluminada todo el día; representa la elevación de los humano a lo divino.

El conjunto escultórico pretende ser una representación de la ciudad celeste, utilizando en la iconografía diferentes símbolos tomados del Apocalipsis de San Juan y de otros textos del Antiguo Testamento. Está constituido por arcos de medio punto que se corresponden con cada una de las tres naves de la iglesia, sustentados por gruesos pilares con columnas adosadas. El arco central es el mayor (el doble que cada uno de los laterales), es el único que posee tímpano y está dividido por una columna central, el parteluz, con la figura de Santiago.

Verticalmente, la franja inferior está formada por las basas de las columnas, decoradas con animales fantásticos; la franja media está formada por columnas que sustentan las estatuas adosadas de los apóstoles; y la superior por los arcos que coronan las tres puertas. El arco central, único que presenta tímpano, está dividido en dos por el parteluz.

La disposición del tímpano está basada en la descripción de Cristo que hace el evangelista San Juan en el Apocalipsis .En el centro, muestra el Pantocrátor (Dios todopoderoso), con la imagen de Cristo en Majestad, mostrando en las manos y en los pies las heridas de la crucifixión. La postura y ropaje parecen reflejar la realeza; las heridas, su carácter humano, que sufre y muere. Arriba, junto al trono, dos pequeños ángeles echan incienso.

Rodeando a Cristo, el Tetramorfos con las figuras de los cuatro Evangelistas con sus atributos: a la izquierda, San Juan y el águila, arriba, y San Lucas con el buey, debajo; y a la derecha, San Mateo, arriba, y San Marcos y el león, abajo. Los cuatro evangelistas parecen estar escribiendo los Evangelios apoyándose en su animal simbólico pero San Mateo lo hace sobre un cofre en lugar de utilizar el ángel que lo simboliza (se dice que por alusión a su anterior trabajo de recaudador de impuestos).

A los dos lados de los Evangelistas, tras San Marcos y San Lucas, aparecen cuatro ángeles a cada lado con los instrumentos de la Pasión de Cristo. Unos llevan, sin tocarlos directamente, la cruz y la corona de espinas (a la izquierda) y la lanza y los cuatro clavos (a la derecha), otros, la columna en que fue flagelado, la jarra con la que se lavó Poncio Pilatos, una caña con una esponja, la vara y un pergamino (en el que unos ven la sentencia de la crucifixión y otros la inscripción con el INRI de la cruz). Sobre las cabezas de estos ángeles, dos nutridos grupos de almas de los bienaventurados, 40 en total, representando a la turba celeste que nadie podía contar, en cita del Evangelio.

El tímpano central se corona con una arquivolta en la que aparecen sentados los 24 ancianos del Apocalipsis, en representación de cada una de las 24 clases sacerdotales del antiguo Templo de Jerusalén, portando cada uno un instrumento musical, como preparando un concierto en honor de Dios. Los instrumentos, una zanfoña, 14 cítaras, 4 salterios (instrumento de cuerda de forma trapezoidal) y dos arpas, fueron reconstruidos hace pocos años y se realizaron conciertos con ellos. Dos de ellos (las figuras 4 y 21, contando de izquierda a derecha) no tocan ningún instrumento, sino que sostienen una redoma (vasija de cristal usado en laboratorio para experimentos).

En los espacios que unen el arco central con los arcos laterales hay dos ángeles en cada uno, que representan al pueblo judío (el primero de la izquierda) y el pueblo de los gentiles (el primero de la derecha), y los niños simbolizan las almas que llevan hacia Dios.

La forma en la que el Maestro Mateo representa a Jesucristo rompe con la visión apocalíptica medieval que imperaba hasta entonces. Quiere mostrar un Dios más humano y menos justiciero y lejano, y por eso refleja a Dios con las heridas en manos y pies, y a los ancianos del Testamento parecen reír y conversar entre ellos.

En el parteluz hay que empezar por la descripción de la figura sedente de Santiago Apóstol, con el bastón de peregrino, como patrón de la basílica. Santiago aparece portando un pergamino en el que está escrito Misit me Dominus (Me envió el Señor). Sobre su cabeza, la columna termina con un capitel en el que se representan las tentaciones de Cristo en tres caras; en la que mira hacia el interior del templo, rezan dos ángeles arrodillados. Al pie del santo, otro capitel con las figuras de la Santísima Trinidad.

Bajo el apóstol se representa el árbol de Jesé, nombre que recibe el árbol genealógico de Jesucristo a partir de Jesé, padre del rey David. Esta es la primera vez que se representa en la Península Ibérica este tema en la iconografía religiosa. La columna reposa sobre una base en la que hay una figura con barba recostada sobre el pecho (quizá una imagen de Noé) y dos leones. Durante siglos fue costumbre que los peregrinos que llegaban a Santiago y accedían a la catedral tocaran el pie izquierdo del santo, simbolizando así el final de su camino. Otra tradición llevaba a los peregrinos a pasar la mano por entre las cavidades del árbol mientras rezaban cinco oraciones, antes de entrar en la catedral.

Al pie de esta columna central pero en la parte superior, hacia el Altar Mayor de la Catedral, está la figura arrodillada del propio Maestro Mateo, portando un cartel en el que está escrito Architectus. También con él hay una costumbre de siglos, que consiste en golpearse la cabeza contra la del escultor -tres veces-, para adquirir así parte de su sabiduría. Esta tradición, originalmente propia de los vecinos de Santiago y finalmente asumida por los peregrinos, justifica el apodo de Santo dos croques con el que se conoce popularmente a esta estatua.

Cuenta la leyenda que el arzobispo fue a visitar las obras cuando estaban próximas a terminar. Cuando el Maestro Mateo le estaba explicando el significado de las diferentes figuras, el arzobispo le preguntó por una que el maestro no había citado y que destacaba en el tímpano central.

Mateo reconoció que esa figura era él mismo, porque consideraba merecer la gloria después de la obra de arte que estaba haciendo con tanto éxito, pero el clérigo le recriminó duramente su falta de humildad.

Pasado el tiempo, Mateo llamó al arzobispo para que viese el Pórtico ya terminado y, cuando este llegó, lo primero en lo que se fijó fue en que aquella figura había desaparecido del tímpano, pero ahora había otra nueva escultura en la parte de atrás, arrodillada y sin luz. Así se quería representar el maestro Mateo ahora, humilde y arrepentido por pretender retratarse junto a Dios.

En las columnas de la puerta central, así como en las dos puertas laterales, aparecen representados apóstoles, profetas y otras figuras. Todos ellos están coronados con su respectivo capitel en el que se representan diferentes animales (aves, casi siempre con cabezas humanas y otras cabezas de animales) y motivos de hojas.

Comenzando por la columna derecha y mirando de derecha a izquierda, se ven las figuras del apóstol San Pedro, vestido de Pontífice y con las llaves del cielo en la mano; San Pablo, con un libro abierto y descalzo; Santiago el Menor, con el báculo; y San Juan, joven, con un libro y sobre una águila. Debajo de la figura de San Pablo se ven unas figuras que representan algunas escenas de su vida, en las que se quiere ver la obediencia que deben los inferiores a los superiores.

En la columna de la izquierda, y comenzando por la que mira al apóstol Santiago, vemos las figuras de los profetas del Antiguo Testamento Moisés, con las Tablas de la Ley; Isaías, con el bastón; Daniel y Jeremías, con barba; todos ellos sujetan un cartel en el que está escrito su nombre. Debajo de la figura de Isaías, aparece un joven dispuesto a golpear a un monstruo; otras fuentes ven la representación del sacrificio de Isaac.

La leyenda explica la sonrisa en el rostro del profeta Daniel en el hecho de que ante él está una estatua de una mujer de grandes pechos (la reina de Saba para unos, una emperatriz, para otros). También hay quien identifica esa figura con el ángel de Reims. Más ortodoxa es la teoría que lo explica en la alegría que tiene al anunciar la llegada del Señor.

El arco de la puerta derecha representa el Juicio Final. Carece de tímpano, como el de la izquierda, eliminado quizá por orden de un obispo en alguna restauración.

Los cuatro pilares del pórtico están sustentados sobre fuertes basamentos en los que se representan grupos de diversos animales: seis águilas, un oso, cuatro leones y dos animales indeterminados, así como tres cabezas humanas con barba. Hay quien quiere ver en estas figuras imágenes de demonios, y que simbolizan que el peso de la gloria (el pórtico en sí) aplasta al pecado. Otras fuentes le dan una interpretación apocalíptica, con guerras, hambre y muerte (representadas por las bestias), situaciones que solo se pueden salvar gracias a la inteligencia humana (las cabezas de los hombres ancianos).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

PÓRTICO DE MOISSAC

1º COMENTARIO

San Pedro de Moissac posee una de las portadas más espectaculares del románico, construida hacia el año 1115, se desconoce el autor de esta obra y se encuentra en Moissac, en el Languedoc (Francia). Esta escultura es un altorrelieve.

Este tímpano se representa uno de los temas preferidos del estilo, la visión del Apocalipsis, tal y como la tuvo San Juan Evangelista, descrita en la Biblia en el “Apocalipsis”, el último de sus libros. Los escultores que realizaron el tímpano muestran la terrible figura de Cristo coronado sentado en un trono, llevando en su mano izquierda un libro (la palabra de Dios) y bendiciendo con la derecha, es el Cristo Pantocrátor. Aparece rodeado de los tetramorfos, es decir, de los símbolos de los cuatro evangelistas: el león representa a San Marcos, el ángel a San Mateo, el águila a San Juan y el toro a San Lucas. Este tipo de iconografía es propia del románico.

Flanqueando a estos tetramorfos hay dos ángeles muy estilizados y de gran tamaño. Son figuras muy hieráticas, sin naturalismo pero abundan los pequeños detalles. Las figuras están en total rigidez y no presentan movimiento alguno. Son figuras frontales y aunque ahora carezcan de color, si estaban policromadas originalmente. El tema es religioso y didáctica, presenta la llegada de Cristo a la Tierra.

El tímpano es tan grande que un dintel de una piedra única era insuficiente para sostenerlo, de modo que se colocó una jamba central, un parteluz, en medio de la abertura de la puerta, a cuyo lado derecho se levanta una figura sorprendentemente bella de un profeta de largos cabellos, descalzo, llevando en las manos un rollo de escritura, identificado con Jeremías. El parteluz presenta una mordedura o festón al igual que las jambas que hay a cada lado de la puerta. Las arquivoltas y jambas están decoradas con motivos vegetales y geométricos, lo que concede todo el protagonismo al tímpano historiado. Las jambas presentan aristas, llamados pilares dentados. Presenta una fachada rehundida con tres arquivoltas, en la cual se puede observar un arco de medio punto levemente apuntado. No queda ni un lugar en el que no encontremos relieves, por lo que corresponde con el horror vacui, esto imprime cierto movimiento a la escena totalmente simétrica, en la que predomina la horizontalidad, pero si nos fijamos observamos que los personajes son totalmente inexpresivos en sus rostros.

Para continuar con el comentario señalaremos que la obra responde a las características románicas de las artes plásticas: son obras didácticas que ayudaban a los fieles a aprender la palabra de Dios a través de las imágenes de los relieves, las figuras presentan frontalidad, hieratismo y gran jerarquía entre los personajes (Cristo está en el lugar central y es de mayor tamaño, el resto de figuras se van empequeñeciendo conforme se alejan de Cristo por lo que también son menos importantes). Los relieves se sitúan en las portadas y en los capiteles; como se observa en esta existe un gran abocinamiento de la portada con sus arquivoltas y el característico perfil dentado.

Esta portada influyó en otras obras posteriores realizadas en Francia.

El conjunto transmite sensación de grandiosidad y destaca por el magnífico estado de conservación en el que se encuentra. La obra presenta el Apocalipsis, un tema muy frecuente en las portadas románicas. En el tímpano aparece Cristo, que viene a la Tierra a juzgar a los vivos y a los muertos. Los laterales de la portada refuerzan el mensaje, pues en ellos se recogen escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento y alegorías de los vicios que impedirán a algunos llegar al cielo.


2º COMENTARIO

Arquitectónicamente ofrece las características del modelo de portada románica. Alojada en el muro, las arquivoltas de medio punto con ligerísimo apuntamiento en sus claves, no presentan abocinamiento homogéneo decreciente, sino que se rehunden bruscamente, mediante una bóveda, quedando la puerta en un plano interior en donde tres arquivoltas cobijan el tímpano sobre dintel apoyado en pilares dentados que actúan de jambas (cuyas aristas dibujan cuatro óvalos) y parteluz.

La decoración cubre la superficie arquitectónica: es figurativa en tímpano, parteluz y jambas; las arquivoltas tienen temas vegetales y descansan sobre columnas y el dintel lleva rosetones geométricos abstractos. También aparecen relieves en los muros laterales de la bóveda, en bandas y en el interior de dos arcos ciegos abiertos en cada lado de dicho muro. Todo ello está realizado en piedra inicialmente policromada.

El tímpano es el lugar preferente de la portada y centra la atención del fiel. Las figuras del tímpano se ordenan conforme a una normativa conceptual: la simetría. Todo queda en el marco material y arquitectónico que lo contiene, intentando dejar la menor superficie vacía posible. Se cumplen así, con rigor, las dos leyes siempre presentes en la escultura románica: la adaptación al marco y el horror vacui.

La iconografía es propia del Románico: Pantócrator, Tetramorfos y Ancianos del Apocalipsis. Las figuras del Tetramorfos y arcángeles se ciñen lo más posible al Cristo. Todos los ancianos del tímpano han sido esculpidos en posturas similares, en un mismo impulso de adoración ante la aparición del Cristo en Gloria. Sus rostros se vuelven a Él. La unidad del tímpano se debe a esta variedad de movimientos y expresiones centrada en la persona de Cristo

En el centro del tímpano está Cristo rodeado del Tetramorfos (los cuatro evangelistas) y dos arcángeles alargadísimos llevando el rollo de las plegarias; ocupan todo el resto del tímpano las figuras de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis colocados catorce en un registro continuo a los pies del Pantocrátor y los diez restantes en dos registros paralelos, conteniendo tres y dos cada uno, respectivamente. La fuente iconográfica del tímpano, está en las miniaturas mozárabes, que los anónimos escultores seguramente habrían visto en la biblioteca del monasterio. Hay que destacar la importancia e influencia del mundo mozárabe hispánico, en especial mediante la exportación de los manuscritos sobre la obra literaria de Beato de Liébana, profusamente ilustrados, que suministró al resto de Occidente la fórmula iconográfica para representar mediante imágenes los temas más terribles y herméticos de las Sagradas Escrituras: los del Apocalipsis.

En las jambas de la puerta se plasma: a la izquierda, Isaías (por ser uno de los cuatro videntes y profeta mayor que anunciaba el nacimiento de Cristo); a la derecha, San Pedro (porque fue piedra angular de la Iglesia y primer sucesor de Cristo en la tierra; además, era patrón de Cluny a la que pertenecía este monasterio). El pilar parteluz contiene las seis leonas de la Revelación. En los laterales de la portada hay una serie de bajorrelieves. Se cree que fueron realizados varias décadas después del tímpano, pues presentan diferencias de estilo en las formas corporales y los plegados. A la izquierda, escenas de la infancia de Jesús, a la derecha hay representaciones alegórico-didácticas de la avaricia y la lujuria.

En la plástica románica se aprecia una diferencia entre las figuras dominantes que ocupan la posición clave de la composición y que están tratadas de manera hierática y monumental y las figuras pequeñas situadas en espacios secundarios, tratadas con mayor realismo. De ahí el contraste entre el solemne hieratismo del colosal Pantocrátor (ejecutado en relieve plano y frontal) y la expresiva delicadeza gestual de los ancianos (realizados casi en bulto redondo).

¿Cómo valorar e interpretar la rigidez formal y la tosquedad del modelado? Se trata de «errores conscientes», pues el artista voluntariamente se aparta de la belleza real para captar la idea de las cosas. De ahí que no quepa la representación del volumen real de los cuerpos, se niegue el espacio tridimensional, así como el sentido de peso y masa. Recordemos que la función principal de la escultura románica no es la de decorar sino la de adoctrinar a un público analfabeto.