martes, 9 de noviembre de 2010
MEZQUITA DE CÓRDOBA (MIRHAB)
La Mezquita de Córdoba es uno de los edificios más representativos de todo el arte musulmán. Una mezquita es el templo de la religión islámica. Las mezquitas son construcciones sencillas que cuentan con una serie de estancias representativas: un patio abierto al aire libre a la entrada; una gran sala con columnas donde los creyentes pueden orar, cuyo nombre en árabe es haram; y dos lugares que tienen un especial simbolismo para los musulmanes: uno es la pared hacia la que dirigen sus oraciones. Es la pared que se halla al fondo del haram y que siempre está orientada hacia La Meca, el lugar sagrado de la religión islámica. Esta pared se denomina muro de la kibla. El otro lugar es un pequeño nicho o hueco abierto en el medio de ese muro, se llama mihrab, y es el lugar más importante de la mezquita porque representa simbólicamente el espacio en el que pervive el espíritu de Mahoma, el profeta de la religión islámica.
La mequita de Córdoba responde a todos estos criterios y cuenta por tanto con todos esos elementos que acabamos de citar, lo que ocurre es que la belleza de su construcción y la riqueza de sus materiales constructivos la convierten en uno de sus mejores ejemplos.
La construcción de la Mezquita de Córdoba fue larga, prolongándose a lo largo de varias etapas, y siempre bajo la dirección de las máximas autoridades de Al Andalus, como llamaban ellos entonces a la Península Ibérica, bien los emires Abderramán I y Abderramán II; bien los califas Abderramán III y Al Hakam II. Los primeros tenían la máxima autoridad política del país, los segundos aún tenían más poder porque tenían la máxima autoridad política y también religiosa.
La Mezquita la comenzó Abderramán I en el S. VIII, aunque la fase más importante es la que promueve el califa Al- Hakam II en el S. X. De esta época es el muro de la kibla y el mihrab de esta mezquita, así como la última ampliación que se realiza en el Haram.
Dicho haram tiene alguna particularidad que lo hace especialmente bello. Por una parte sus columnas lisas de mármol, y por otra los arcos de su parte superior que sirven para sostener todo el entramado de columnas del haram, así como la techumbre: el de abajo es un arco de herradura, así llamado porque es más cerrado que el que ya conocemos de medio punto. El de encima es un arco de medio punto. Pero lo más vistoso es que en ambos casos las dovelas, es decir las piezas en que se divide el arco, muestran dos colores que se alternan, el blanco y el rojo, lo que los hace especialmente atractivos, siendo un caso único en todo el mundo.
En cuanto al muro de la Kibla y al mihrab de esa misma época son muy espectaculares. El arco del mihrab también es de herradura y al su alrededor se acumulan las decoraciones de todo tipo hechas con pequeñas piezas de oro y lapislázuli azul, que le otorgan un brillo y una belleza sin igual. Sobre el mihrab se construyeron pequeñas cúpulas, cuya decoración repite los mismos materiales, en otro ejemplo precioso de técnica y decoración.
Aunque lo más curioso de todo es lo que ocurre cuando los cristianos conquistan Córdoba. En todas las ciudades de Al Andalus la llegada de los cristianos suponía la destrucción de las mezquitas, que eran sustituidas por la construcción en el mismo lugar de nuevas iglesias. En Córdoba se decidió no derribar la mezquita, de tan importante y bonita que era, pero eso sí, se construyó la Catedral cristiana en medio de ella, es decir en medio del haram. De tal forma que si hoy visitamos la Mezquita de Córdoba no debemos de sorprendernos de encontrarnos de repente a mitad de visita en una iglesia cristiana, que lógicamente nada tiene que ver con la construcción musulmana.
MEZQUITA DE CÓRDOBA (HARAM)
El arte califal (750-1031) constituye la primera etapa del arte hispano-musulmán . Se corresponde con la dominación de la dinastía Omeya, el periodo más brillante de la historia de Al-Andalus, con Córdoba como capital. Ejemplo de este esplendor es la Mezquita. La mezquita es el edificio más significativo del Islam. Es el lugar de oración en común. Consta de los siguientes elementos: un gran patio rectangular (sahn), rodeado por un muro, con una fuente para las abluciones rituales (sabil); a un lado está el alminar o minarete, torre desde la que el almuédano llama a oración a los fieles cinco veces al día; sala de oración (haram) cubierta, dividida por columnas en naves perpendiculares a uno de los muros (quibla), siempre orientado hacia La Meca, ciudad santa del Islam; en su centro se abre el mihrab, nicho destinado al imán o director de la oración, el cual pronuncia el sermón desde el mimbar o púlpito de seis escalones; ante el mihrab hay un espacio reservado para el príncipe (maqsura). Este modelo corresponde al de la mezquita hipóstila , la más común.
La Mezquita de Córdoba fue construida por el emir Abd-al-Rahman I sobre el emplazamiento de la basílica visigoda de San Vicente entre 785-787, con once naves y un patio o sahn, siguiendo el modelo de la de Damasco. En el año 833 Abd-al-Rahman II debido al crecimiento constante de la ciudad, hizo la primera ampliación hacia el sur, derribando la quibla y añadiendo 8 tramos. El califa Abd-al-Rahman III añadió algunos retoques (agrandó el patio hacia el norte y añadió el alminar). Al-Hakem II realizó la segunda ampliación, entre 961 y 969, la más lujosa, añadiendo 12 tramos, una nueva quibla, el mihrab y las dependencias que lo rodean. Por último, entre 987 y 990, el dictador Almanzor hizo la tercera ampliación hacia el este, debido a la proximidad del Guadalquivir, añadiendo ocho nuevas naves. El mihrab quedó descentrado. En el siglo XVI se construye dentro una catedral gótica, con mezcla de otros estilos; el alminar quedó enmascarado por un campanario.
La fotografía corresponde al interior del haram de la mezquita de Córdoba.
Análisis formal:
Materiales: los más importantes son la piedra caliza y el ladrillo, que se alternan en las dovelas de los arcos; aunque no lo vemos, el muro exterior de la mezquita es de sillares de piedra aparejados a soga y tizón, así como los contrafuertes. El mármol aparece en los fustes de las columnas y en la pared de quibla. El estuco y los mosaicos recubren las paredes y cúpula del mihrab y la quibla. El techo era de madera
Elementos constructivos: Se emplean como soportes las columnas , sin basa, con fuste liso y capitel con hojas de acanto estilizadas talladas a trépano, rematado en un cimacio. Encima superponen unos pilares rectangulares con modillones de rollos en su base. En el exterior, los muros, reforzados con contrafuertes y rematados en almenas.
- Hay doble arquería superpuesta, para conseguir más altura y luminosidad: la superior es de arcos de medio punto y la inferior de arcos de herradura califales, enjarjados, es decir, embutidos en el soporte; cumplen funciones de tirante, reforzando la arquería superior. Las dovelas de ambos arcos alternan la piedra blanca con el ladrillo rojo. Acotan la maqsura arcos polilobulados superpuestos y entrelazados; encima hay arcos de herradura sobre pequeñas columnas adosadas.
- Los vemos también en las tres puertas de las capillas, enmarcados por un alfiz, moldura rectangular que deja unos espacios intermedios o albanegas. Las dovelas presentan alternancia en decoración.
- La cubierta no se aprecia en la fotografía. La original era plana de madera. Pero aquí en la maqsura, para distinguirla, Al-Hakem II hizo cuatro ricas cúpulas de nervios califales, elevadas sobre trompas con una estructura octogonal. Los nervios no se cruzan en el centro, con una cúpula gallonada. La del mihrab tiene forma de concha, simbolizando la sabiduría divina. La decoración: se basa en la alternancia de color de las dovelas (rojo y blanco), en los capiteles tallados a trépano con la técnica de avispero, y en el juego de las arquerías superpuestas y entrecruzadas. En la zona de la maqsura y del mihrab se encuentra la mayor riqueza ornamental. Paredes y cúpulas están revestidas de una refinada y suntuosa decoración anicónica sobre exquisitos mosaicos, regalo del emperador bizantino, y sobre estuco. Está constituida por ataurique o decoración vegetal, la epigrafía o de letras con versículos del Corán, y la geométrica o de lacería. Decoraban el suelo con alfombras.
Valores plásticos: el espacio interno de la Mezquita da sensación de uniformidad, debido a la original sucesión de naves idénticas, predomina la horizontalidad. El interior es oscuro, iluminado por lámparas que penden del techo; esta penumbra favorece un clima intimista. El exterior carece de importancia, no existe un concepto claro de fachada, abriéndose el muro en muchas puertas.
Función: religiosa. La Mezquita de Córdoba era una aljama o mezquita del viernes. Era un lugar de oración comunitaria y, fuera de las horas de culto, se administraba justicia, se enseñaba el Corán, se charlaba.
Estilo: claramente arte califal por su planta, el empleo de sillares de piedra, superposición de soportes y de arcos (cuyo precedente está en el acueducto romano de Los Milagros, de Mérida), alternancia de dovelas, columnas aprovechadas, arco de herradura semicircular (ya empleado por los visigodos, pero más abierto) con dovelas alternadas y alfiz , uso de contrafuertes exteriores y almenas.
Significado: La Mezquita de Córdoba es el edificio clave de la arquitectura hispano-musulmana en la etapa califal y muestra la importancia económica, política y cultural que adquirió la ciudad durante esta época, sin rival en Occidente. En ella se aprecia claramente la síntesis de elementos de las distintas culturas (romana, visigoda, bizantina, persa y siria) que los musulmanes recogieron pero que supieron emplear de forma libre e innovadora.
Influencias: algunas de sus novedades se imitarán mucho en el arte posterior de Al-Andalus y del Norte de África (planta, el arco de herradura, la cúpula de nervios, la decoración), pero no la superposición ni la bicromía de arcos. De ahí que la Mezquita sea un monumento original y único, típicamente español.
jueves, 4 de noviembre de 2010
CLAUSTRO DE SILOS

El claustro de Silos es de doble planta, siendo la inferior la más antigua y la de mayor mérito. Forma un cuadrilátero de lados ligeramente desiguales. Los lados norte y sur constan de 16 arcos, mientras que los lados este y oeste de sólo 14. Como las parejas de lados opuestos no son de igual dimensión a pesar de tener el mismo número de arcos, las luces de éstos tampoco son idénticas. Los arcos son de medio punto y descansan sobre capiteles que, a su vez, lo hacen sobre columnas de doble fuste monolítico de 1,15 m de longitud; sólo los soportes centrales de cada galería están formados por fustes quíntuples, salvo uno de ellos, el del lado norte, que es cuádruple y torsado (torcidos). Toda la arquería va montada sobre un podio corrido con una abertura para acceder al jardín interior.
El claustro inferior debió levantarse en la segunda mitad del siglo XI y primera del XII, mientras que el claustro superior se construyó en los últimos años de ese mismo siglo. En el inferior se perciben claramente dos fases de ejecución: durante la primera, que corresponde a las últimas décadas del siglo XI, se llevaron a cabo las galerías norte y este; la segunda se desarrolló en el siguiente siglo y en ella se ejecutaron las galerías sur y oeste. Cada fase refleja una forma de hacer y un estilo diferentes atribuibles a dos maestros distintos que emplearon sus propios talleres. Como rasgos diferenciadores, los fustes de las columnas de la primera etapa están más separados y presentan mayor éntasis, y las tallas son de poco relieve y escaso movimiento. Las figuras del segundo taller son más realistas y poseen mayor volumen.
En el plano artístico lo más destacable es la colección de los 64 capiteles de que consta el claustro bajo y los relieves que ornamentan las caras interiores de las cuatro pilastras que forman los ángulos de la galería. Al primer maestro serían asignables seis de los relieves con las siguientes escenas:
- Ángulo sudeste: La ascensión y Pentecostés.
- Ángulo noreste: El sepulcro y El descendimiento.
- Ángulo noroeste: Los discípulos de Emaús y La duda de Santo Tomás.
El segundo maestro sería el autor de los dos relieves restantes:
- Ángulo sudoeste: La anunciación a María y El árbol de Jessé.
Este segundo maestro que realizó los últimos machones posiblemente procedieses de Galicia, ya que la Coronación y Anunciación de María, están tratados al modo de Santiago de Compostela, con mucha abundancia de plegados y con los cabellos acaracolados (similar al profeta Daniel que aparece en las Jambas de Santiago de Compostela). El árbol de Jessé es muy importante desde el punto de vista iconográfico, por estar relacionado con la vidriera del mismo nombre de San Denis, y por tratarse de un tema utilizado para decorar el parteluz de Santiago de Compostela.
Los capiteles, y en especial los del segundo artista, son obras maestras de la iconografía románica y lo que más admira y llama la atención de todo el claustro. Sus temas son muy variados: desde los que representan escenas bíblicas o evangélicas, hasta los figurativos de animales quiméricos, grifos, leones, arpías, centauros, aves fabulosas y toda clase de elementos vegetales.
Son de destacar también la Puerta de las Vírgenes, que comunica el claustro con la iglesia y que constituye un vestigio del primitivo templo románico, y la fachada de la desaparecida sala capitular que se abría a la galería oriental.
Otras dependencias son:
La botica: Se creó en 1705. Disponía de su propio jardín botánico, de un laboratorio farmacéutico y de una biblioteca especializada. De ésta se conservan unos 400 volúmenes editados entre los siglos XVI y XIX. También se guardan varios centenares de tarros de loza que se utilizaban como recipientes de productos medicinales.
El museo: En una antigua sala del monasterio se exhibe una importante colección de obras de arte relacionadas con el propio cenobio que incluye pintura, orfebrería, escultura y esmaltes entre otras cosas. Cabría destacar una custodia procesional de siglo XVI, el cáliz que utilizaba Santo Domingo de Silos del siglo XI, o el tímpano de una de las puertas de la primitiva iglesia románica que se rescató de entre la cimentación de la actual iglesia neoclásica.


